Sábado 20 de Enero | 09:47 hs

MARCO A. HIERRO
AL NATURAL

Sepulcros blanqueados

Así llamaba Jesucristo a los fariseos hipócritas que utilizaban las Escrituras sólo para beneficiar sus intereses. Eso hace hoy el PSOE con la Tauromaquia, pero el PP no actúa mucho mejor

Sepulcros blanqueados

Peligra la Tauromaquia. Así, sin paliativos, de modo que ya va siendo hora de que muevan las posaderas todos aquellos que viven de ella y dejen de mirarse el ombligo pensando en cómo pueden hacerlo aún más bonito de mirar. Hoy son Ciudad Real, Huesca, Coruña, Sarriá y Tudela los que sufren la traición de un partido que defiende en un sitio lo que prohíbe en otro. Es la actuación farisea de sepulcro blanqueado que ya denunciaba Jesucristo como el peor de los males. Muy humano el mal vicio, por cierto.

Son sepulcros blanqueados los militantes del PSOE que traicionan a sus votantes taurinos por ganar en un pacto lo perdido en las urnas. Son sepulcros blanqueados por rebozarse en su barro y ganar alcaldías tras fracasar rotundamente en la confianza de los ciudadanos. Porque es el PSOE el gran derrotado por los comicios pasados, el PSOE, que ha visto cómo le empataba el primer vendeburras que pasaba por allí. Hoy, con la madeja deshecha, se encuentra con la carambola de pactar con quien tildaba de demagogo para que le salve el culo en la historia y no duda en vender alma, convicciones y a su madre si hace falta con tal de conseguir poder.

Esa es la clase dirigente que se encarga de gestionar los destinos de este país. Y, en ese destino, trata de prohibir en estas localidades lo que ayudó en San Sebastián a recuperar. Incoherente es lo mínimo que hay que llamarle al sepulcro blanqueado que atiende al nombre de Pedro Sánchez. Él ha sido quien ha dado la orden de aceptar las condiciones a como dé lugar para ganar alcaldías y maquillar así el mayor desastre de la historia socialista que antes, al menos, tenía principios. Ahora la avaricia que demuestra no parece tener final. Sepulcro blanqueado, señor Sánchez, que tendrá muy bonita la fachada, pero lo que esconde dentro hiede cada día más a putrefacción.

"Hace un mes que no sé nada del Ayuntamiento", me comentaba esta tarde Maximino Pérez refiriéndose a Ciudad Real. Lo último que escuchaba, hace ahora treinta días, era "que firmen el contrato los que lleguen". Eso con la feria planteada y apalabrada en campo y despachos. El bueno de Mino sigue siendo repetuoso con el Consistorio, a la espera de lo que escuchará la semana que viene, pero sabe que no habrá feria. Y él nunca lo dirá, porque es un señor, pero no es culpa del PSOE que no se celebre la feria de este año. Es culpa del PP, que se ha lavado las manos buscando quizá un arma arrojadiza que blandir en su momento. En su mano estuvo dejar firmado el contrato para que se diera el serial, pero prefirió arrojar a otras manos la patata caliente. No defendió; escurrió el bulto con malas artes.

Por eso son también sepulcros blanqueados los políticos que pretendieron cubrir los problemas de la Tauromaquia bajo el manto de un Pentauro tan cacareado como inútil. Esa fue la única vez que salieron las figuras al paso de una declaración de intenciones que incluía foto para los políticos, entonces aún lejos de elecciones y pactos. Pero es ahora cuando se les necesita. La Fiesta que los ha hecho ricos los llama convaleciente desde el lecho de la vejación y aún no ha habido ninguna señal efectiva que responda al navajazo recibido en la barriga. Sólo el modesto Imanol Sánchez alzaba la voz y reclamaba la dignidad que manosean los unos y los otros, los sepulcros blanqueados que amenazan el futuro de su pan. Con razón o sin ella, las figuras emitieron sus comunicados dignísimos, ofendidos por el trato de Sevilla, un año más, pero aún no han puesto en marcha un plan de defensa y de unión. Si hubiera sido una medida económica del gobierno y les tocara la cartera también hubieran salido a rasgarse las vestiduras todos los colectivos profesionales. Pues esto no le costará unos euros; les puede costar el trabajo...

Son también sepulcros blanqueados los grandes empresarios, las grandes casas monopolizadoras, los pequeños golfos que pretenden organizar los festejos por menos dinero del permitido, los nombres obsoletos que serían muy buenos en la época que les tocó vivir para hacer dinero procedente de la Tauromaquia, pero están descalificados para gestionar una crisis moderna con los modernos métodos de trabajo. Aseguraba hace días José Antonio Chopera que él no tiene que llamar a nadie para interesarse por el estado de Madrid, y eso funcionaba cuando nadie ponía en peligro tu pan; hoy tenemos el ejemplo contrario en Nacho Lloret, que se plantaba en el despacho de Izquierda Unida en Alicante para dialogar y saber a qué se enfrantaba. Uno se hizo multirico a costa del toro y el otro pretende hacerse un nombre dentro de él. ¿En quién confiaríamos el futuro...?

Sepulcros blanqueados seremos, por último, los medios de comunicación y los aficionados si dejamos que nos pisoteen las libertades por mor de ganar un asiento. Hace ya siete meses, desde esta misma tribuna, planteamos una reunión del sector para organizar la defensa y de la convocatoria se excluyó a todo aquel que pudiera tocar temas que suscitaran voces altisonantes. Y por no decirnos las cosas entonces seguimos esperando el tiro de gracia ahora. Ya no hay vuelta atrás; si no hay un organismo que defienda esta industria la tradición morirá, aburrida por políticos y demagogos. Y el último, que apague la luz...

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