Sábado 20 de Enero | 10:03 hs

A CONTRAQUERENCIA

¿Cariño? Sí, gánatelo

¿Cariño? Sí, gánatelo

Mi madre me lo dijo muchas veces "mijo, se debe ser bueno, pero no tonto". La vida misma se ha encargado de marcarme en la piel esa directriz, porque, aunque a alguno nos cuesta más asimilarlo, tarde o temprano, terminamos por digerirlo sumando cicatrices. Por ejemplo, a los hombres nos vuelven locos las mujeres que más se nos resisten, las esquivas y escurridizas, las que nos ponen los doce trabajos de Hércules y, tras cumplirlos, se inventan otros doce. Por eso, por sudado, la recompensa tiene sabor a invaluable conquista. ¿Quieres cariño? Pues gánatelo, que ya se acabó aquello que daban gratis.

Personalmente, tengo los mismos gustos con los toros. Me gustan aquellos que entregan su franca nobleza y empujan la muleta con emocionante calidad sólo cuando el torero que está en frente se la ha ganado, cuando se ha currado esas dos docenas (o más) de encargos. Y hoy de esos salieron varios, por no decir todos. Por eso la corrida mantuvo viva la tensión en los tendidos durante toda la tarde, porque cada toro coqueteó mostrando condiciones, pero entre altaneras y temperamentales actitudes despreció las galanterías poco sinceras. Querían pruebas, pidieron compromiso, algo más que un anillo de diamantes, para dar el sí.

Entre los pretendientes hubo tres actitudes distintas. Hubo uno que, después de varios matrimonios, parece que no se quiere volver a casar. Es que después de la ceremonia, después de alcanzada la meta, comienzan los problemas y la rutina. Por supuesto, como a todos, le gusta la seducción, ¿qué tal que aparezca otra vez ese objeto del deseo que se rinda a sus artes? Pero claro, que no pida mucho trabajo, que por ahí hay muchas otras que exigen menos.

Un segundo quiso querer. Busca pareja pero no a cualquiera. La suya debe darse más pronto y exigir menos, que para pedir, él también tiene requisitos. Por eso, si exige mucho, aunque le haya gustado, que pase, que ya vendrá otra (o no).

Pero hubo otro... ¡ese sí que se ganó el cariño!. Él quería la más bonita y estaba dispuesto a matar al mismísimo Hércules para quedarse con ella. Por eso, aunque ya la conquista era suya, rompió los moldes y, armado de desnudez, se entregó entero a cambio del todo. Si con eso no se rinde la más esquiva...

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