Domingo 21 de Enero | 05:30 hs

A CONTRAQUERENCIA

Después de todo, soy optimista

Hola, ¿cómo lo viste? Siete veces recibí el mismo saludo en el patio de arrastre de Las Ventas a la salida de la corrida de hoy. Pero no era el ¿cómo lo viste? con esa sonrisa que acompaña las tardes de interés, sino ese que lleva detrás la búsqueda del pequeño clavo ardiendo al que nos queremos aferrar para tener algo que recordar en una tarde anodina. "Hombre, a mi me gustó el quinto... al menos se movió", justificó Raquel. "Ya, pero es que en tierra de ciegos, el tuerto es Rey", apostilló Luis.

Estas son las tardes que más me pesan en Madrid. En las que ni me emociono, ni me cabreo. Simplemente, no pasa nada... me aburro. Pero, lo peor no es que esto sea lo cotidiano en esta plaza, sino que nos acostumbremos a ello. No bastó el esfuerzo desangelado de Fandiño, ni los buenos muletazos de Adame en las segundas partes de sus faenas, cuando después de equivocar los inicios, rectificó y antepuso el gobierno sobre el acompañamiento, ni tampoco tercios de banderillas de El Fandi, tan contundentes como habituales, para levantar la tarde. Hubo detalles, sí, por supuesto, pero el conjunto fue un ladrillo pesado de digerir, que lo mejor que tuvo fue que no se dilató en el tiempo como la tarde del miércoles.

Así suele ser San Isidro.  Lo anormal era lo que estaba pasando, un comienzo de feria meteórico que llegó a sumar cuatro orejas y dos vueltas al ruedo en una semana es algo realmente fuera de todo pronóstico. Por eso, tardes como la de hoy dejaron las caras más largas de lo habitual. Haber visto una magnífica corrida de toros como la de Parladé, hace indigerible la de Jandilla, que ni buena ni mala, sino todo lo contrario, frustra cualquier posibilidad de emoción.

Por  eso, al escribir estas líneas, antes que recordar lo que pasó en la tarde de hoy para no desanimarme, prefiero mirar un poquito más atrás, hacer un balance y pensar ya hemos visto cosas muy importantes. Un Juan del Álamo cada vez más sólido, la ambición desmedida de Fandiño, el valor y la apuesta de Román y José Garrido, la maestría de Ponce, y esa buena primera tarde de Adame. Si echo la mirada mucho más atrás, resulta que este balance de una semana podría llegar a ser más rico que el de muchos San Isidros completos, así que hay espacio para el optimismo. Nos queda mucha feria por delante. Ahora me puedo dormir tranquilo, me queda un mejor sabor. La tarde de hoy, ya pasó, fue una más.

PD 1: Chris y Abby volvieron a los toros. Chris salió emocionadísimo, si los banderilleros se habían convertido en sus héroes, ahora El Fandi es su nuevo Dios. Abby llegó con un libro bajo el brazo, quiere conocer más sobre el toro y el campo, alcanzó a leer algo y ahora, aunque le sigue pareciendo triste la muerte del toro, la está llegando a entender mejor. Lo que está claro es que, la tauromaquia ha ganado dos nuevos defensores. Otra razón para ser optimista.

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