Sábado 20 de Enero | 10:03 hs

A CONTRAQUERENCIA

La pena de Moisés

La pena de Moisés

Hace poco más de una semana Moisés Fraile decía, en las tertulias que el diario La Razón organiza en el restaurante Columbus, que lo que él no podía perdonarse como ganadero, lo que le hacía sentir vergüenza, era que sus toros se cayeran, que fueran débiles. Y hablaba de la corrida de Madrid con tanta ilusión como precaución, sabedor de que, aunque se cuiden todos los detalles, cualquier pequeño motivo podría llevar al fracaso. Pues bien, después de ver los toros de El Pilar hace un rato en La Ventas, queda el sabor amargo de ver como casi todos los toros tuvieron condición, es decir, quisieron seguir las telas con más o menos clase, con más o menos ritmo, pero cargaron con un pesado handicap que no pudieron superar: la falta de fuerza. Esa es la pena que debe invadir ahora a Don Moisés, pues tanta preparación y tanta expectativa con el regreso de su hierro a Las Ventas se vio frustrada precisamente por ese elemento que tanto le avergüenza, la debilidad.

No pudo ser. Ni siquiera el segundo, un hermano del "Niñito" que se llevó los premios en Sevilla, pudo salvas la tarde del letargo. Tampoco el buen sexto, que aguantó más que sus hermanos, tapó el decepcionante desempeño ganadero. Al contrario, ver a ese toro embestir con ímpetu y medida emoción sólo me hizo pensar en la corrida que pudo haber sido si esos mismos toros hubieran tenido, al menos, un puntito más de fuerza para desarrollar su buen fondo y embestir con alegría.

Ya tendrá tiempo Moisés para encontrar las causas de ese lamentable defecto y no tardará en ponerle remedio. Lo importante, el fondo de bravo, continúa ahí. Es algo que él también sabe de sobra.

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