Sábado 20 de Enero | 09:57 hs

I FORO DE TURISMO TAURINO

Larga vida al taurismo

Larga vida al taurismo

¿Pueden los toros ser rentables más allá de la plaza, cuando en esta están dejarlo de serlo? Dicen los expertos que sí. Y dicen que los datos les dan la razón: con más de 60 millones de turistas que visitaron el año pasado España y con el turismo cultural en auge, hacer de la tauromaquia una nueva forma de turismo es el reto.

Este ha sido el principal argumento del I Foro de Turismo Taurino celebrado esta semana en la ciudad de Córdoba. Auspiciado por el Grupo de Desarrollo Rural del Medio Guadalquivir y financiado por la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía más fondos Lidera y la colaboración de Ayuntamiento y Diputación de Córdoba, ha reunido durante dos días a profesionales de los viajes y de la cosa taurina para poner en común experiencias e inquietudes y debatir sobre si es posible un turismo taurino de calidad.

A tenor de los datos, sí: el perfil del turista interesado en productos de ocio taurino corresponde a una persona de clase media alta, con fuerte poder adquisitivo y una edad en torno a 40-50 años. La nacionalidad más frecuente entre este público objetivo es la española, sin desdeñar franceses y latinoamericanos (especialmente mexicanos y peruanos).

Ahora bien: ¿cómo atraerlos? Desde luego, el catetismo de ver cuatro vacas desde un remolque de transportar gallinas y luego comer cuatro lonchas de jamón rancio regado con un vaso (de plástico) de Don Simón ya no vale (si es que valió algún día). El futuro (y el presente) del turismo taurino pasa por la diferenciación y la especialización. Por ofrecer experiencias únicas e incluso "de autor", como explica Antonio Bernabé, de Joyas de España.

Y todo ello pasa por dos compromisos que, a priori, se antojan tan lejanos como los tacones de Almodóvar: el de las administraciones y el del propio sector taurino. Las primeras, acomplejadas, "han de asumir el toro como patrimonio nacional y valor turístico", en palabras de Juan Panedas, de Viajes Torrestrella. Los segundos deben convencerse de que son "hortelanos que deben cuidar el huerto del toreo para sacarlo adelante". Son palabras de Manuel Benítez El Cordobés, con mucho la figura más internacional y con más influencia social que ha dado el toreo.

Su nombre (y su historia) sirven de pivote a la Ruta Taurina Valle del Guadalquivir, junto a la de otro cordobés insigne, también Manuel, de apellido Rodríguez y de nombre taurino Manolete. El Cordobés, y muy especialmente su esposa Martina, han trabajado codo a codo con los responsables de la ruta para sacar el proyecto adelante y "hacer que nadie se vaya de Córdoba sin haber disfrutado no solo de sus monumentos y su gastronomía, sino también de ver las estrellas: el reto es que el visitante se quede en la ciudad".

Lo dice un genio que empezó robando gallinas y terminó codeándose con el inquilino de la Casa Blanca. Uno al que muchos toman por loco pero que dice verdades tan evidentes que sonrojan. Verdades como que "el torero no solo tiene que torear: hay que enseñar cosas nuevas a los públicos". A quien corresponda.

Dicho esto, anotaciones al margen (la canícula cordobesa me derritió el bolígrafo y a punto estuvo de desintegrar la poca materia gris que me queda):


1. Museo Manolete: sí, pero... hay que museizar (el gran reto de los no-museos taurinos españoles).

2. Un nombre para la agenda: Juan Antonio Carrillo, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Loyola de Andalucía. Sabe y lo sabe contar. Y ojo, porque dice (desde la tribuna de lo legal) lo que muchos (desde las tribunas de opinión) ya han advertido: la ILP es papel mojado y en cuanto Pablo Iglesias se mese la barba y Pedro Sánchez vuelva por los fueros de su espantá europea, lo de Barcelona va a ser una broma.

3. El toreo podrá empezar a funcionar cuando la "experiencia al límite" sea aquello de lo que habla Eduardo Dávila Miura al referirse a los cursos de aficionados prácticos y no aspectos tan básicos como comprar una entrada sin cocerte al sol o ir a un baño (sin morir en el intento) en ciertas plazas de toros (aun con figurones en carteles de tronío).

4. Si van por Bujalance no dejen de visitar El Tomate. No, allí no hay ningún Jorge Javier: lo más que pueden temer son unos gramitos de más después de deleitarse con los flamenquines o el paté casero (que se lo digan a Juan Echanove, que a Imanol Arias se le nota menos).

5. Que de 17 ponentes solo una sea mujer (Muriel Feiner, que además lo bordó citando la frase de Sharon Stone a favor de la tauromaquia, para horror de un JJ hiperventilante: https://www.youtube.com/watch?v=4D9Z2oiOkf4) es un resbalón en la carrera por la modernidad y los nuevos tiempos. Dios me libre de reivindicar cuotas, pero se me ocurren muchas y potentes candidatas para darle feminidad al asunto. ¿Quiénes creen que gestionan la mayor parte de las fincas que abren sus puertas a turistas?

6. A los Reyes el año próximo les voy a pedir un niño como el de Manolo Vázquez (hijo). Con su caballo y todo. Qué planta tiene el condenao.

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