Sábado 20 de Enero | 10:00 hs

TINTA Y ORO

Se busca mesías

Se busca mesías

Todas las fuerzas vivas del toreo (o casi) aguardaban con la respiración contenida que apareciera tras el pesado cortinón de terciopelo rojo el hombre que parece tener en su cartera la resolución de todos los males de la cosa taurómaca. En serio que se hizo el silencio. Que había tanta expectación como si hubiera resucitado Manolete. Que todas las cabezas se giraron hacia la entrada y que alguno se puso las gafas para ver si gipiaba más allá de las primeras figuras (por humanas) que se avecinaban, así, a lo Lluvia de estrellas.

Pero no. Allí no apareció el deseado. Con puntual retraso (apunte para no taurinos: en este mundillo solo empiezan a su hora los festejos, y porque ponen multas si se te va la pinza) llegaron sus socios y representantes. Y él se quedó donde estuviera (se supone que al otro lado del charco, que siempre es una buena opción).

Pero por encima de todo lo que dijeron (y sobre todo de lo que no dijeron) en mi libreta subrayé tres cosas. La primera: el catering de Paco Roncero bien mereció el viaje. Con viandas así se perdona que te convoquen hasta para darte solo los buenos días. La segunda: ojito a la escultura que JC y SC tenían tras de sí, de la que solo me di cuenta por advertencia del jefe (no se le escapa una y sabe la intemerata) y Lady Trap: Laocoonte y sus hijos. Y su historia se las trae.

Resulta que Laocoonte era sacerdote del templo de Apolo en Troya y cuando se enteró de que llegaba a la ciudad un caballo que traía a todos majaras les advirtió: "¡Necios, no os fieis de los griegos ni siquiera cuando os traigan regalos" (la cita es de Virgilio, en la Eneida). No le creían. Y él estaba tan convencido, que quiso sacrificar un toro a Poseidón para demostrarlo. Total, que cuando se puso a ello, dos serpientes marinas salieron del mar y atacaron a los mellizos del sacerdote. Y él intentó salvarlos, pero no hubo manera: murieron los tres entre dentelladas y chorros de sangre, baba y veneno.

Y me queda el tercer apunte. La petición divina de AB: "Dios nos ayude". Que así sea, porque no son pocos los que piensan que aquí hace falta un mesías. Con su milagro a cuestas.

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