Viernes 19 de Enero | 14:07 hs

CÁTEDRA DEL TOREO

Distintos toreros, distintos entrenamientos

La base física es fundamental en este momento de la temporada

Distintos toreros, distintos entrenamientos

Estamos en una época del año en el que el entrenamiento fisco taurino se intensifica. El número de tentaderos que tienen lugar en el campo bravo aumenta, los carteles de las primeras ferias del año se empiezan a conocer, y los toreros incrementan tanto la cantidad, como la intensidad de los entrenamientos.

En este sentido, cada persona es un mundo y por consiguiente, cada torero también. Por ello, el entrenamiento tiene que ir individualizado a las características de cada torero y, muy importante, encaminado al objetivo que quiera conseguir con el entrenamiento. En común como muchos profesionales taurinos piden consejos para "estar fuerte". Pero ¿estar fuerte de qué? ¿Ganar fuerza? ¿Ganar resistencia cardiovascular? El concepto "estar fuerte" es tan amplio que podríamos afirmar que tanto un maratoniano como un halterófilo o un motorista "están fuertes". Sin embargo focalizan su trabajo en  la mejora de capacidades físicas totalmente diferentes.

¿Y qué necesita físicamente un torero? pues depende. Con las mediciones que estamos realizando en los últimos años, parece ser que el compromiso fisiológico que sufre el torero en una faena va de intenso a muy intenso. Pero cada torero reacciona de manera distinta a la lidia de un animal bravo, porque el esfuerzo físico no es el mismo para todos, yendo en función tanto de la condición física del torero, como de las características contextuales del festejo.

Del mismo modo que la lidia de un animal bravo supone un esfuerzo distinto para toreros diferentes, un mismo entrenamiento puede producir distintas adaptaciones en el físico de los profesionales taurinos. Sin embargo, cuando los profesionales de la actividad física y del deporte preparan físicamente a un torero siempre intentamos que llegue en situación de "supercompensación" el día del festejo.

El principio de supercompensación es la base de todo entrenamiento. Consiste en el proceso por el cual nuestro organismo se adapta a los estímulos externos que recibe nuestro cuerpo por medio del entrenamiento o del festejo en el caso de los toreros. Tras la realización de algún esfuerzo físico,  el nivel inicial del organismo desciende por la agresión sufrida para posteriormente sufrir una fase de regeneración que provoca un incremento de rendimiento.  Este momento de supercompensación es el que hay que buscar el día de la novillada o corrida de toros. Del mismo modo,  en la parte más alta de la supercomensación sería el momento idóneo para aplicar otra carga de entrenamiento.

El secreto reside en planificar de forma correcta todos los tipos entrenamientos que realiza un torero para provocar una serie de supercompensaciones en el organismo que o nos lleve a incrementar la condición física. En este aspecto los descansos son fundamentales, sobre todo en toreros que tienen la suerte de torear más o menos de una forma continuada. Si por ejemplo se tienen varias fechas seguidas, se deberían apoyar en técnicas, métodos y medios que aceleren la recuperación y llegar en las mejores condiciones posible a la próxima fecha.

Lo que buscamos es un mismo objetivo, pero los entrenamientos en cada tipo de torero tienen que ser distintos. Por lo tanto ¿Debe entrenar igual un torero que tiene contratadas cuarenta tardes frente a uno que tiene cuatro? Obviamente no. Sin embargo ¿Debe estar preparado un torero que tiene cuatro corridas para torear cuarenta? Sin duda que sí.  De ahí la dificultad de la planificación del entrenamiento en función de la temporada y características del torero, teniendo siempre en cuenta que toda planificación debe ser modificable en función de los acontecimientos.

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