Domingo 21 de Enero | 05:25 hs

EL TORO

Los sentidos del toro de lidia

El toro de lidia es un animal herbívoro y, aunque hoy vive en las dehesas ganaderas protegido bajo el cuidado del hombre, guarda todavía su instinto defensivo que servía, varios siglos atrás, para salvaguardarse de los peligros provenientes principalmente de los ataques de depredadores.

 

Este instinto defensivo se acomoda al uso y desarrollo de sus sentidos, destacando el oído y olfato, en detrimento del de la vista.

El oído

En el toro de lidia, el oído es el sentido más desarrollado. Amusgando las orejas consigue mayor percepción en la escucha, convirtiendo el pabellón auricular en una auténtica antena parabólica.

Cuando el toro o la vaca amusga las orejas, es decir, las mueve hacia atrás (como también ocurre, por ejemplo, con el caballo) es indicador de que va a tener una pronta reacción, tal como embestir o morder.

El olfato

El olfato es un sentido muy desarrollado. Cuando una res ventea, toma el viento con el olfato, es capaz de presentir un peligro, además de facilitar su relación con el resto de la manada. En este caso, a través del olfato, una vaca puede reconocer a su hijo del resto de la manada, un becerro puede localizar a su madre si se pierde de ella, el macho conocerá la época del celo en las hembras, o pueden barruntar una tormenta.

En un congreso de veterinaria celebrado en el año 1994 en Zaragoza,  el Dr. Aja aportó que los toros con el olfato presintieron el terremoto de México, y que muchos toreros están convencidos de que los toros  pueden oler el miedo. Científicamente puede tener la explicación de que el hombre cuando siente miedo segrega adrenalina, y ésta puede ser olfateada por los animales.

El tacto

Si hablamos del tacto, evidenciaremos que no debe de hacerse comparándolo con el de ser humano, pero los toros, a través de unos túbulos y papilas epidermitales, son capaces de definir el tipo de suelo, condiciones de humedad, presencia de otros animales...

Si una res golpea el suelo con su pezuña el suelo en señal de peligro, el resto de la manada puede llegar a percibirlo a una cierta distancia.

En la punta del pitón, es donde el toro posee mayor presencia de tacto.

La vista

El toro no ve entre medio metro y uno de distancia, ni tampoco distingue el espectro de colores. El sentido de la vista esta muy poco desarrollado, teniendo un campo de visión en el cual acomete a lo que se mueve.

Posiblemente la mirada del toro es lo que más cautiva a un torero en plena faena. Las hay profundas, fieras, agresivas, perdidas... pero siempre buscando la fija (fijeza) la más deseada.

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