Viernes 19 de Enero | 14:13 hs

EL TORO

La raíz Vázquez

Reseña histórica de la casta

La raíz Vázquez

El primer ganadero con apellido Vázquez fue el utrerano Gregorio Vázquez (1778) del que se tiene poca información histórica pero fue el fundador de la ganadería sobre la que su hijo Vicente José Vázquez crearía la mítica casta vazqueña.

La labor que empezó el padre la siguió el hijo con más esmero, adquiriendo las mejores vacas y toros de las distintas ganaderías existentes en las dehesas utreranas (Marqués de la Casa Ulloa, Juan José Bécquer, José Rafael Cabrera), y por último la sangre más preciada, la vacada del Conde de Vistahermosa, que terminaría la alquimia o mestizaje de las sangres de las diversas estirpes.

Con una selección exhaustiva y la consanguinidad hecha con tino, creó un tipo de toro único. Se dice que Vicente José Vázquez, con un peculiar orgullo, dijo a los demás ganaderos: "poseo lo que cada uno de vosotros tiene y además lo que ninguno de vosotros ha podido reunir".

No obstante no fue fácil tener lo de Vistahermosa pues el conde se negaba una y otra vez a la venta. Vázquez insitía sabiendo que aquel ganado iba a aportar a su vacada bravura y nobleza, hasta que tuvo que recurrir a una estratagema: se convirtió en rematante de los diezmos que de los agricultores y ganaderos recibía el arzobispado de Sevilla y entre ellos el tributo del Conde de Vistahermosa, en principio becerros, por decisión del propio conde aunque después cedería y pagaría en hembras que era lo que pretendía el Sr. Vazquez. Corría el año1790.

Con el tiempo los toros vazqueños competirían en plano de igualdad con los de Vistahermosa, Cabrera, y otras vacadas de las llamadas fundacionales, ubicadas todas en el término de Utrera. Se dice que esta ganadería llegó a poseer más de 8.000 vacas de vientre y 2.000 toros, con una variedad de pelos éstos que, también se ha escrito, no hacía falta ponerles el número en el costillar por distinguirse cada uno por los vaqueros y conocedores, que andaban todos los días entre ellos.

Vicente José Vázquez fue ganadero de por vida y tras 50 años falleció sin herederos directos el 11 de febrero de 1830. El general Vicente Genaro Quesada fue nombrado juez especial de la testamentaría de Vázquez. Vendió la porción más importante, unas 700 cabezas, al Rey Fernando VII que mandó traer las reses desde las fincas utreranas de Casaluenga y Casanieves hasta las riberas del Jarama y Montes del Pardo, viniendo al cargo el mayoral Sebastián Mínguez y tardando según los cronistas cerca de tres meses en realizar el traslado.

Aparte de la vacada real, que al final llegará a manos del Duque de Veragua en 1832, adquirieron importantes porciones de esta vacada fundacional Don Francisco Taviel de Andrade y don José María Benjumea. Estos tres entronques son los que tendrán más proyección de futuro en lo genuinamente vazqueño, aunque hubo otras ramificaciones para Antonio Mera y Domingo Varela.

CARACTERÍSTICAS DE LOS VERAGUAS

De capas o pelos variadísimos, sardos, jaboneros, salineros, ensabanados, melocotón, berrendo en negro, capirotes, botineros, etc. a consecuencia de su mestizaje, la capa negra apenas existía.

Los toros vazqueños eran toros de mucho trapío, tamaño medio, ni tan grandes ni cornalones como los de Cabrera, ni tan recortados ni cornicortos como los de Vistahermosa. Duros, querenciosos, resistentes, con mucho poder, cuando se lidiaban mal desarrollaban sentido siendo de salida espectaculares arremetiendo contra todo pero en el segundo tercio bajaban y sobre todo en el último se aplomaban y se volvían difíciles.

Esta condición se fue acrecentando, sobre todo ya a finales del siglo XIX, cuando el toreo iba evolucionando y las faenas de muleta se iban convirtiendo en la refrenecia más importante de la lidia. Esta fue la causa de su decadencia a principios del siglo XX, mientras empujaban con mucha fuerza las líneas ibarreñas de parladé y santacolma que aparecieron en el panorama del ganado de lidia.

A estos tres entronques –Veragua, Taviel de Andrade, y Benjumea– dedicaremos artículos próximos, hasta llegar a las ganaderías actuales con sangre vazqueña: Concha y Sierra, Tomás Prieto de la Cal y la portuguesa Herederos de María do Carmo Palha.

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