Viernes 19 de Enero | 14:13 hs

EL TORO

Díaz castro; raíz Castrojanillos

Es una de las dos estirpes castellanas existentes

Díaz castro; raíz Castrojanillos

Esta raíz es una de las dos estirpes castellanas, a la otra, la de Raso de Portillo, le dedicaremos como corresponde su artículo en una próxima entrega.

En tiempos muy remotos los toros que pastaban silvestres, e inicialmente en estado salvaje, al norte de la meseta castellana, prácticamente tenían el mismo origen que los que pastaban más al sur, concretamente los de Raso de Portillo. Se cree que provenían de cruces por selección natural entre toros celtas, cuyo origen estaría en las tierras más altas de Escocia, donde todavía hoy se conservan ejemplares en estado casi puro y rústico.

Si añadimos estas reses a los toros ya existentes en nuestra península en las zonas más orientales, como las tierras de Aragón y Navarra, las diferencias entre unas reses y otras las originaban las propias mutaciones naturales tanto en genotipo como en fenotipo, debido a la adaptación a los distintos ambientes climatológicos, terrenos y pastos. Los diferentes escenarios provocaban en el ganado una trashumancia natural, unas migraciones estacionales que terminaron por diferenciar unos ejemplares de otros llegando a ser autóctonos de las zonas donde más tiempo permanecían.

Pajares de los Oteros, León
Estos toros moruchos, carentes de adaptación para la lidia, se irían seleccionando por los primeros ganaderos para este fin, por lo tanto, las razones por las que los toros castellano-leoneses tuvieron una morfología bastante diferente a la de los castellanos del Raso, fueron las distintas condiciones climáticas y también del terreno mucho más seco, duro y pedregoso en el caso de los leoneses.

 

Estas reses al igual que las del resto de la península antes de emplearlas para la lidia eran aprovechadas por el hombre para su alimento y como ayuda en las labores del campo, viviendo agrupadas en manadas salvajes y en régimen de selección natural, de forma que las más fuertes y resistentes sobrevivían en la edad adulta.

Los primeros ganaderos de esta estirpe morucha aparecen en el siglo XVIII en Pajares de los Oteros, provincia de León. Don Agustín Díaz Castro a partir de toros moruchos, o de media casta, utilizados sobre todo para faenas agrícolas y recogidos en las zonas de León y Zamora, inicia una vacada que terminará dando un encaste propio, al que se conocerá en adelante como Díaz Castro y más tarde se agregará el nombre de Castrojanillos, debido a que a la muerte de Don Agustín Díaz Castro sus herederos vendieron un lote de vacas de vientre y 10 novillos escogidos para sementales al Marqués de Castrojanillos, quien siguió lidiando corridas de poco interés, organizadas principalmente para festejar triunfos de las armas españolas sobre las francesas en el período de la invasión napoleónica a nuestro país.

Por esta circunstancia se empezaron a conocer las reses del Marqués, y tras algunos éxitos se presentó en Madrid el 19 de Septiembre de 1811. Al fallecer el Marqués en 1823 se hace cargo de la ganadería el zamorano vecino de Benavente Don Francisco Romperuelos. Éste cometió el error de querer que sus toros fueran más grandes y comenzó a seleccionar solo por volumen y corpulencia en detrimento de la bravura. Así, su ganado adquirió un tamaño descomunal pero una enorme mansedumbre, y gran parte de sus toros eran fogueados. Respecto a este apunte de aumentar el volumen (lo que se llamaría hoy en día "sacar de tipo"), lo hizo Romperuelos hace dos siglos y desgraciadamente, hoy en día hay ganaderos que comenten el mismo error.
Casa de los Castrojanillo en Pajares de los Oteros, León
Casa de los Castrojanillo en Pajares de los Oteros, León

A la muerte de Francisco Romperuelos en 1845, le hereda Josefa Gago Romperuelos y el esposo de ésta, Fernando Gutierrez. Heredan una vacada de ganado inservible para la lidia, y don Fernando que tenía gran afición, se propuso levantar la ganadería a base de grandes costos y esfuerzos. Empezó con escrupulosas tientas y consiguió mejorar algo la casta bajando el tamaño de sus toros.

Debutó en Madrid el 27 de Octubre de 1851 con escasa fortuna, pero siguió intentándolo. En 1864 por consejo de Francisco Arjona Herrera más conocido como Curro Cuchares, cruzó la ganadería con un semental de casta navarra, de Nazario Carriquiri, para así refrescar la sangre de su maltrecha ganadería. Al parecer mejoró bastante y tuvo algunos triunfos importantes pero jamás llegó a infundir en sus reses la bravura y nobleza que buscó durante toda su vida.

La ganadería desde los tiempos de Díaz Castro siempre pastó en Pajares y Benavente hasta el año 1825 que fue adquirida por Teodoro del Valle que la traslada a tierras salmantinas.

Hubo más enajenaciones y más cruces hasta que desapareció el origen Castro-Castrojanillos.

FENOTIPO

Eran feos, rústicos, medianamente voluminosos, fuertes y mansos en general. De capas negras, más tarde salió la capa retinta, después del cruce con casta navarra, siendo estos últimos los más lidiables.

Haciendo un apunte aparte, desde los tiempos de Díaz Castro hasta que prácticamente desapareció esta raíz morucha, estuvo vetada por los toreros de su época. Eran ejemplares de gran dureza y poderío, y peligrosos para la lidia. Ésto hizo que llegarán a hacerse célebres por el temor que producían a la mayoría de los toreros de la época, y no es de extrañar dicho temor si se tiene en cuenta la cantidad de muertes que provocaron. Posiblemente la más nombrada fue la de José Delgado Pepe-Hillo.

Se cuenta que, forzados por Pedro Romero, que no ponía obstáculo a ningún toro  que  en el campo  pastase, hubieron de torear unas corridas reales en Madrid en 1788, Romero, Costillares y Pepe-Hillo. En una de ellas, a Pepe-Hillo le produjo una gravísima herida un toro de Díaz Castro. Así mismo de esta vacada fue el toro que desnucó al célebre picador Bartolomé Carmona, hombre de confianza de Pedro Romero.

 

No es de extrañar el pavor que a Pepe-Hillo le provocaban los vetustos toros de Castilla La Vieja, era como una especie de presentimiento pues uno de ellos el llamado Barbudo, de la ganadería Preñarandina de Luis Rodríguez San Juan, le causó la muerte en una de las cogidas más horrorosas que se recuerdan en Madrid.

Cogida y muerte de Pepe Hillo por Goya
Cogida y muerte de Pepe Hillo por Goya

Teniendo en cuenta que eran los principios de la lidia a pie, la poca nobleza que tenían los toros castellanos y el pavor de los toreros  no es de extrañar que esta raíz o casta, desapareciese.

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