Viernes 19 de Enero | 14:18 hs

SENTADO EN MI DEHESA

Una tienta memorable

Una tienta memorable

En la finca salmantina, un rincón de silencio campero y tradición, estuvimos de tienta hace ya unos cuantos años. Al recibirnos el ganadero nos dijo: Os voy a invitar más veces por que me habéis traído la lluvia. El campo estaba mustio de color en aquel fin la de un abril seco. Llovió durante el invierno, nos dijo el mayoral, pero los vientos de saliente habían casi arrasado el pasto naciente.

Seis eralas , del encaste coquilla, puro santacoloma, y tres matadores de toros, dos en activo y uno retirado de los ruedos por una grave cogida que le afectó a una vértebra cervical con perdida del desplazamiento normal.

La tarde fue grata de temperatura, toreo y bravura. Media docena de aficionados presenciábamos esa prueba funcional de las futuras madres de la ganadería. Los dos matadores estuvieron muy acoplados a las embestidas de las reses, incluso el propio ganadero demostró hechuras en sus muletazos.

Cuando salió la quinta vaca, el torero retirado, joven todavía,  pidió permiso al ganadero para hacer un par de quites  y colocar la erala  al caballo. El ganadero se quedó con cierta cara de asombro pues conocía, y se percibía, claramente las limitaciones del matador. Pero accedió y el torero, movido por su afición a raudales, se desplazó por el ruedo embarrado, serio, decidido aunque sin demasiada capacidad física pero conociendo terrenos y saliendo airoso de los quites. Un golpe podía haber complicado su deficiencia, pero ahí estuvo.

Otro matador completó la faena con el caballo, y cuando el torero lesionado cogió la muleta, un cierto aire de incertidumbre se apoderó de los presentes. Se dirigió a la vaca y citándola con galanura le dio tres tandas de derechazos y una de naturales, cortas pero emotivas. El puñetero serrano, duro como el granito de su tierra, nos emocionó. Y cuando se acercó al burladero, dijo al ganadero: Me has proporcionado ilusión para seguir luchando en la vida diez años más. Y sus palabras, como mensaje de torería y esperanza, se esparcieron por toda la finca, por esas soledades hondas y mudas perspectivas serias, que cantase el poeta charro Gabriel y Galán.

Animados por el ejemplo, otros dos aficionados apuraron las vacas una vez toreadas por los matadores, uno de ellos, amigo, con clase, y otro, también acompañante, se decidió y  puso por vez primera en su vida delante de una res. Su tez se tornó blanca pero cuando dio tres o cuatro muletazos, con cierto carácter defensivo y, desde luego,  no  precisamente contemplados en la tauromaquia de Paquiro, volvió sonriente al burladero, y al recobrar "la color" revivió la emoción de lo que había hecho, que apenas podía contar entre una sonrisa de satisfacción.

Axial es el campo del toro. Al volver a la casa ganadera ley en un plato de cerámica: A quien entre con Dios venga; a quien salga, con Dios vaya. Mensaje de gente de bien. Nosotros salimos con la satisfacción de haber presenciado una tienta memorable, no solo por la bravura de las reses tentadas si no por la de un torero que quiso encontrarse consigo mismo, una tarde de abril, en el campo del toro.

Esa tarde se iba marchando por la raya de Portugal, ornada de los colores del dios de un día que siempre he recordado, de los que te empujan la afición a esta fiesta sin igual, tan criticada por unos, tan incomprendida por otros, pero tan apreciada y vivida por los que la entendemos y sentimos.

Comentarios
CULTORO PROYECTA SL Contacto Publicidad Aviso legal Política cookies
Calle Platerías número 41, Colmenar Viejo 28770 - Madrid - España - redaccion@cultoro.com
Desarrollado por: CMS Peridicos