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El año 2017 de... Álvaro Lorenzo

La confirmación de alternativa de Madrid o tardes como la de Santander marcaron un 2017 para el recuerdo del torero toledano... pero lo mejor está por venir en la temporada que ya se avecina.
sábado, 03 de febrero de 2018 · 21:31

AÑO DE ALVARO LORENZO from Cultoro TV on Vimeo.

Con buen pie fue el comienzo de temporada de Álvaro Lorenzo, logrando cortar una oreja a un toro de Alcurrucén en la plaza de Valencia. El capote de Lorenzo a la verónica enamoró a la plaza en el ramillete veroniquil con el que recibió al último toro de la tarde. Al público fue el brindis, que presagió ya un buen trasteo. Fue dulce "Madroñito”, un animal que le aguantó las tandas por el pitón derecho que le ofreció el torero en la primera parte de la faena.

Entendió perfectamente la condición del bueno de Alcurrucén, corriendo la mano con temple y destacando en los larguísimos pases de pecho el torero castellano. Tras un epílogo muleteril en el que sonsacó por bajo lo mejor del animal, dejó un espadazo tendido que escupió, matando a la segunda y cortando oreja.

Su tierra sería la siguiente parada, porque por el 150 aniversario de la plaza de toros de Toledo tenía lugar una corrida de toros en la que hacían el paseíllo Diego Ventura –estoqueando dos toros de Los Espartales- y Álvaro Lorenzo –haciendo lo propio con cuatro de Alcurrucén y Domingo Hernández-. A las cinco y media de la tarde arrancaba el paseíllo en el emblemático coso manchego que estuvo marcada por el triunfo en el de regalo de Lorenzo, paseando doble apéndice.

La tarde de Sevilla estuvo marcada por la mala espada de Lorenzo, la que le impidió tocar pelo.  Abanto el primero del lote, que no se rebosó nunca en el capote. Toro mansito de condición que marcaba una y otra vez, con irse a los terrenos de chiqueros. Lorenzo brindó al cielo y fue convencido a su toro. Le abrió los caminos y lo esperó para pulir la arrancá descompuesta del oponente. Un toro de teclas, complicado y cambiante a lo largo de su faena. Tuvo mérito el toledano, que templó con el trapo una picante embestida y además imprimió mucho gusto a su quehacer. Lo desorientó y no le dio tiempo a pensar al Torrestrella amarrándolo en la franela. Faena de nivel del joven espada que estuvo muy fino y que gustó a la parroquia sevillana. La espada fue su talón de Aquiles, perdiendo la oreja y cualquier manifestación de cariño por su mal uso. El quinto desentonaba con sus hermanos, un toro abierto de sienes, amplio de pitones y muy desigual de embestida. Lorenzo brindó a la Maestranza en los medios. Siempre sincero delante de su enemigo, un toro 'empestiñado' algo mirón al que hubo que tragar en silencio sus dudas. Tuvo obediencia pero en el cite y falta de transmisión en conjunto. Oficio y tesón demostrado ante un animal que no rompió nunca para adelante de verdad. Esta vez resolvió con la espada.

CRÓNICA MADRID

Cual si no hubiese mañana. Así salía a la arena de Madrid dos chavales que podrían haber apuntado a jugones, como hacen la mayoría de su edad, pero prefirieron buscar el futuro exponiendo la vida a cambio de gloria. Porque hoy, para ellos, no existía el mañana. Aunque para alguno fuese una frase y las casas que los respaldan se empeñen en enmendar una tarde en Sevilla. Como si eso fuese posible.

A Álvaro Lorenzo, según se abrió de capote, le importaba gestionar sus urgencias. Y según manejó la espada. Porque convertir en soez una obra sublimada es cuestión de un sablazo chalequero y reincidente. Por lo demás, nadie podrá decirle al toledano recio que tiene mácula con los trapos. Hubiera paseado el pelo Lorenzo el de los lozano si le llega a meter la espada -en un lugar digno- al manejable animal al que supo construir para torear.

 Bien empujado en el inicio, perdido el paso después para afianzarle las inercias y definirle recorridos, y templado por último la llegada franca y pronta cuando tocaron a torear. Y eso que le faltó fondo bravo al embestidor de Alcurrucén, que quiso y quiso en dos series cuando la diestra acariciaba pero se rajó sin remedio cuando sacó a pasear la zurda imperiosa. Ya estaba el tendido caliente con el final junto a tablas, con la inteligencia del recio. Pero se le complicó el acero al que nació en el mismo Toledo.

DE TOLEDO A SANTANDER

Toledo sería la siguiente cita de un Álvaro Lorenzo que no cesó en su empeño de romper su temporada, y una oreja fue el resultado de otra grata actuación entre los suyos frente al encierro de Garcigrande que le tocó lidiar. De ahí, hasta las islas Azores, en pleno Atlántico, donde también dio la cara con creces el torero toledano, haciéndole frente a un encierro con el hierro de Carlos Fale Filipe el día 25 de junio.

En plenas ferias Sanjoaninas, Lorenzo dejó el gusto y la estética que definen su concepto para compendiar una obra para el recuerdo en Angra do Heroismo. No se vestiría de luces hasta su otra gran fecha de la temporada, la de Santander. 

CRÓNICA SANTANDER

Escribía aquél que la levedad del ser es insoportable, pero es tal vez peor la del no ser. Porque el ser implica deseo, intención y vida; el no ser denota rechazo, negación, fatalidad. Pero también ambición por ser, por conseguir, esperanza de lograr. Y cuando eso se pone de manifiesto en una plaza de toros suelen estar en la arena tres que quieren pero no son. Aún. Lo expuesto con las telas en Cuatro Caminos implica mucho más de lo que reflejan las fichas. Hubo gloria, hubo sangre y hubo frustración, pero hubo sobre todo tres tipos queriendo ser, porque el no ser los envuelve en la levedad.

Y la levedad hay que buscarla en otros mundos, en otras manos o en otras metas. Las de Álvaro Lorenzo están tan claras como el concepto que puso en la arena con dos toros medios para medio pensar. Pero lo bueno de verdad llegó en el sexto, ya despojado de los nervios del debut, de la crispación de su sexta tarde ya a finales de julio y de todo lo que no fueran telas, vuelos, suavidad y temple. Tiene una elegancia innata Álvaro, y una impresión de fragilidad en la superficie que se empeña en desmentir el fondo. Porque les arrastra la muleta, les encaja el riñón y les parte la voluntad como sin decir esta boca es mía. Poco a poco, en tandas cortas, con la naturalidad de un niño y la sapiencia de su adulta edad. Hasta que llega el puñetazo en la mesa acariciando el mantel, en cuatro naturales, un trincherazo y uno de pecho que hicieron crujir la plaza. Allí ya tenía las dos, pero un pinchazo inoportuno le dejó una en el camino, que Santander es muy de tener en cuenta esas cosas. Y la oreja del primero le hubiera redondeado la tarde en tres, que lo hacía menos leve porque convertía su actuación en cualquier cosa menos no ser.

DE DAX A ALBACETE

Hasta tierras galas viajó Álvaro Lorenzo en su siguiente compromiso, haciendo el paseíllo el día 12 de agosto frente a la corrida de Domingo Hernández en un festejo en el que dio la cara el joven toledano. Una oreja se llevó al esportón con una afición gala que le dio tanto de novillero, algo que ahora en el escalafón mayor está intentando corresponder el manchego.

Un día más tarde, comparecería en la Feria de la Peregrina de Pontevedra, en el contexto de una tarde marcada por la irregularidad del encierro de Santiago Domecq.

Sería ya con el mes de septiembre entrado cuando Lorenzo haría el paseíllo en una de las tardes con más seriedad de su campaña: la de San Martín de Valdeiglesias. Allí, y frente a una seria corrida con el hierro de Fernando Peña, el joven matador dio la talla para pasear un premio que supo a poco por las sensaciones dejadas en el ruedo.

Otra de las tardes de máximo compromiso de su temporada acaecería en la localidad madrileña de Fuenlabrada. Más allá de que fuese una plaza portátil, se encontraba a las puertas de Madrid y el llenazo en el tendido dio entidad a una tarde para el recuerdo del joven. Además, el buen encierro de Alcurrucén lidiado en aquella ocasión ofreció una gran imagen de la tauromaquia en la ciudad.

Por último, con la tarde del 16 de septiembre en Albacete cerraría su temporada Álvaro Lorenzo. No fue el más idóneo el lote del matador, puesto que el nulo juego de sus toros de Alcurrucén impidió cualquier mota de lucimiento. Aún así, el ímpetu de un torero que ya tiene las miras en un esperanzador 2018 hizo sacar raza para gustarse por momentos.

 

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