Sábado 20 de Enero | 09:37 hs

JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO
PAMPLONA

Armendáriz da un golpe con cuatro orejas y sale a hombros con Leonardo

Una buena corrida de Capea permitió la gran obra del navarro, que paseó cuatro apéndices; Pablo Hermoso de Mendoza pinchó el premio y Leonardo Hernández cortó oreja y oreja

JAVIER FERNÁNDEZ-CABALLERO / FOTOGALERÍA: EMILIO MÉNDEZ

Llegaba la cita a caballo esta tarde en la Feria del Toro de Pamplona. Se lidiaba un encierro de Capea para Pablo Hermoso de Mendoza, Leonardo Hernández y Roberto Armendáriz. A las seis en punto arrancaba el paseíllo en la Monumental navarra.

"Navajito”, de El Capea, fue el primero de la tarde, un toro para Pablo Hermoso de Mendoza al que recibió en el centro del anillo clavándole dos rejones de castigo. Brindis fue el segundo caballo que el rejoneador estellés sacó a escena a sones del pasodoble "Nerva”, dejándose llegar desde las mismas tablas hasta la raya del tercio en el primer par de banderillas después de pasar en falso en el primer embroque. Con mucha clase salió Dalí, dejándose llegar cerquísima al toro y acercándose con las ancas andándole hacia atrás hasta prácticamente tocar los pitones del astado salmantino. Pidió permiso a la presidencia y le dejó colocar las cortas, clavando dos con gran calado en el tendido y efecto en el tendido sobre todo tras la tradicional suerte del teléfono que ejecutó Hermoso. Lo peor llegó a la hora de clavar el rejón de muerte: pinchó en el primer encuentro, fue defectuoso el segundo y dejó un medio rejonazo a la tercera con el animal no ayudándole para nada a la hora de ejecutar la suerte suprema. Ovación. 

Con Estoque recibió al segundo de la tarde Leonardo Hernández, un toro con el hierro de Capea de nombre Culebrito, hermano del que Lea Vicens indultó en Istres el pasado mes de junio. Calimotxo fue el caballo con el que comenzó su faena el torero extremeño, dando una vuelta cuasi completa al anillo Leonardo y pasándoselo por los adentros al animal en la colocación del primer par. Con Sol prosiguió su labor, dejándose llegar cerca a un animal que proseguía en su tranco. Sin probaturas se puso a torear a un extraordinario toro, que mantuvo en todo momento el tranco alegre y a más, sin frenarse en su viaje y aguantándole compases enteros a Hernández. Gran toro. Las cortas pusieron la guinda a una gran actuación del rejoneador, matando de pinchazo y estocada entera que fue efectiva en el astado charro. Dobló pronto Culebrito. Cortó una oreja con fuerza.

Al público fue el brindis de Roberto Armendáriz en el tercero de la tarde para, posteriormente, dedicar a una conocido en el tendido. "Listoncillo”, primero del hierro de San Pelayo, fue el primero del lote del navarro, un animal que derrotó en todos los burladeros hasta fijarse en la montura del rejoneador. No le fue fácil encelar al toro. Con El Capea, el nombre del siguiente caballo, ya sí logró encontrarle la distancia que no hizo en la primera parte de la lidia. En el mismo centro del ruedo dejó un gran quiebro para llegar con facilidad al tendido y calentar de nuevo la faena. A más fue el trasteo, dejando tres cortas que terminaron de convencer a los suyos para matar a la primera y pasear el doble premio.

Montando a Napoleón recibió Pablo Hermoso de Mendoza al cuarto de la tarde, un animal con el hierro de San Pelayo al que recibió en los medios para encelar al respetable. En la misma cara clavó con Disparate en el inicio de la faena ante un animal que mantuvo el tranco y la velocidad y se lo dejó llegar cerquísima. La faena mantuvo la emoción, pero el mal de espadas llegó de nuevo y todo quedó en una sonora ovación.

Manseando soberanamente salió el quinto de la tarde, segundo del lote de Leonardo Hernández. Despacio fue el siguiente caballo de Leonardo Hernández, con el que no le fue fácil domeñar la condición del astado. Se calentó el trasteo a raíz de su ecuador, poniendo patas arriba la plaza con el público en pie después de un par a dos manos que agradeció la plaza. Con Xarope y las tres cortas terminó de convencer al tendido para, rejón de muerte en mano, dejar uno entero y cortar una nueva oreja.

De 564 kilos era el cierraplaza, también un toro con el hierro de San Pelayo al que el caballero clavó un rejón de castigo. Diamante fue el siguiente caballo que usó el navarro, para gustarse frente al animal ante sus paisanos con el pasodoble Feria del Toro de fondo. Le aguantó las tarascadas al animal y las caras arriba para colocarle con brío las cortas y, rejón de muerte en mano, dejar un rejonazo que lo tiró sin puntilla. Dos orejas.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Pamplona. Segunda de la feria del Toro. Corrida de rejones. Lleno. 

Seis toros de Capea.

Pablo Hermoso de Mendoza, ovación y ovación. 

Leonardo Hernández, oreja y oreja. 

Roberto Armendáriz, dos orejas y dos orejas. 

 

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